Cuidado de los pies en verano

Los paseos por la playa y las escapadas urbanas o rurales son al verano lo que las tardes de peli y manta a los días de frío. ¿La diferencia? Los planes estivales suelen ser mucho más exigentes con nuestros pies, que pueden llegar al final de las vacaciones muy resentidos (sequedad, grietas, callos y ampollas, hongos…). Si a esto sumamos el uso de un calzado incómodo, inadecuado o con poca protección, la necesidad de extremar el cuidado de los pies en verano está servida. 

Por eso, y para ponértelo un poco más fácil, hemos preparado una serie de problemas frecuentes y sus posibles soluciones. Aunque la expresión pueda resultar paradójica, salvaguardar la salud de tus pies está en tus manos.

Talones agrietados

Los talones agrietados son uno de los problemas más frecuentes relacionados con el cuidado de los pies en verano. Pueden aparecer tanto en mujeres como en hombres y están directamente relacionados con la deshidratación de la piel.

Así, en verano aumenta el riesgo de sequedad debido a factores como el aumento de las temperaturas, la exposición al salitre del mar y/o al cloro de las piscinas o el uso de calzado abierto (chanclas, sandalias…). Caminar descalzos también puede favorecer la aparición de grietas en los talones.

Para prevenirlas, conviene incrementar el uso regular de cremas hidratantes. ¡Ojo a la protección solar: es muy necesaria, pues los pies también pueden sufrir quemaduras!.

También puede ser recomendable recurrir a un reparador como Neusc pies, que, gracias a su efecto emoliente, protege frente a la deshidratación y agrietamiento. Ten en cuenta que la piel de los pies tiene la particularidad de que no tiene glándulas sebáceas. Esto significa que no es capaz de “autohidratarse”, como sí lo hace el resto de nuestra dermis.

Dolor en los talones

¿Qué hacer si las grietas en los talones ya han aparecido y sentimos dolor? En estos casos, es posible que necesites optar por una venda para talones doloridos. El protector de Farmalastic ayuda a proteger eficazmente los talones fisurados y agrietados, y está fabricado con un gel de silicona que alivia el dolor al caminar y proporciona hidratación continuada al talón.

Además, mejora significativamente el aspecto de los talones en 3 semanas. Un aspecto importante, ya que no hay que olvidar que los talones agrietados también pueden suponer un problema estético.

Pies cansados

Caminamos más, hacemos más ejercicio y, por lo general, utilizamos un calzado más exigente con nuestros pies. Y, al final, lógicamente, con el aumento de la actividad, también incrementamos el riesgo de terminar el día con los pies molidos.

Para evitar llegar a la noche con los pies cansados y que esta situación se vaya perpetuando conforme pasan las semanas, puedes dedicar especial atención al cuidado de los pies en verano. ¿Cómo? Dedica 10 o 15 minutos diarios, por ejemplo, antes de acostarte, a bañar tus pies en agua tibia con sales para pies cansados. Te relajarán al tiempo que te ayudarán a eliminar las durezas.

Por otra parte, es posible que debas recurrir a una plantilla para pies, que te ayudará a absorber los impactos de forma eficaz y a reducir la presión que los pies soportan a lo largo del día. También proporcionará mayor estabilidad y soporte en el arco plantar, así como amortiguación en metatarso y talón.

Callos, rozaduras y ampollas

Debido al calor, es frecuente que nuestros pies se hinchen, a la vez que también aumenta el riesgo de que aparezcan rozaduras y ampollas provocadas por las tiras de las sandalias o los bordes de los zapatos.

Para intentar evitarlas, conviene utilizar calzado ancho (que no nos quede demasiado ajustado), fino y transpirable. Igual que en verano optas por los pantalones cortos y las camisas sin mangas, ¡los pies también necesitan airearse! 

Además de por lo molestas que son y por el riesgo de que se conviertan en heridas, prevenir las rozaduras es también importante para no tener que lamentar la aparición de callos en los pies.

Estos, que a menudo vienen acompañados por enrojecimiento de la piel, sensación de escozor y picor, suelen ser el resultado de roces y fricciones de los dedos de los pies con los zapatos. Utiliza tiritas para callos en los pies para aliviar el dolor y evitar que la lesión vaya a más.

A lo largo del verano, presta atención al tipo de calzado que utilizas y procura cambiar de zapatos o sandalias a lo largo de la semana. 

Una vez más, mantener la piel de tus pies hidratada también te ayudará a prevenir rozaduras, ampollas y callos.

Juanetes

¿Sabías que el uso prolongado de sandalias en verano puede provocar juanetes, especialmente si son de tacón alto?

Una vez más, ten en cuenta que la moda no debería nunca estar reñida con la comodidad y escoge un calzado que no te haga daño al caminar.

No abuses de los tacones elevados (de más de 3-4 cm), ya que aumentan la presión en la zona metatarsal, y evita los zapatos de punta estrecha, pues facilitan la deformación del dedo gordo.

Y si ya tienes este problema, puedes colocarte tiritas para los juanetes de los pies, que aliviarán la sensación de dolor al caminar gracias a su textura acolchada y protectora.

Es muy importante que utilices un calzado adecuado que te ofrezca protección para evitar otras lesiones como esguinces de tobillo, y que permita que la piel transpire adecuadamente para prevenir mal olor y rozaduras. 

Además, procura no pasear descalzo por zonas comunes como los exteriores de las piscinas municipales o las duchas de las playas para reducir el riesgo de contagio de hongos o moluscos contagiosos.

Solo con un correcto cuidado de los pies en verano podrás disfrutar de tus días de descanso con plenitud, y es que, como dijo el poeta, “caminante, no hay camino; se hace camino al andar”.

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